lunes, 14 de marzo de 2011

La hora de las bicis

Jóvenes se adueñaron de plaza comercial para exigir un ciclo puerto

La gente en Centro Magno bebía café, miraban los escaparates y subían las escaleras que conducen al cine. De pronto, dos, tres, seis, más de cuarenta ciclistas irrumpieron al interior de la plaza comercial.

Comenzaron a dar vueltas al Starbucks que está al centro de la planta baja, con el escrutinio de las miradas curiosas. Ellas, ellos y sus bicicletas subieron las escaleras eléctricas y se adueñaron de la atención de todos los visitantes. “¿Para qué es eso?” Se comenzaban a preguntar.

Los elementos de seguridad privada comenzaron a actuar. Uno de los guardias se abalanzó sobre uno de los ciclistas para tratar de evitar que este subiera con bici por la escalera automatizada.

“No puedes subir con la bicicleta” le decía el guardia al joven mientras trataba de evitar el ascenso de la bici. La poca fuerza del empleado no evitó que el ciclista y su medio de transporte llegaran hasta el tercer piso de la plaza. “Es que también soy cliente, es mi bicicleta” decía el protestante.

Los motivos del movimiento ciclista

Fernando Hernández, mejor conocido como Micro en las redes sociales fue al cine de Centro Magno hace aproximadamente dos semanas. Encadenó su bicicleta en una de las jardineras del exterior del centro comercial. Cuando salió de la plaza se dio cuenta de que le habían robado su medio de transporte.

Buscó una cita con los administradores para tratar el asunto, pero no recibió respuesta. Es por ello que decidió protestar y armar un Flash Mob, que es un movimiento de expresión donde personas se reúnen para apropiarse simbólicamente de un espacio público y así comunicar ideas a los observantes sobre lo que les gusta, apasiona, inconforma o contraría.

Por medio de Twitter y Facebook, Micro convocó a los ciclistas de la ciudad para que se dieran cita ayer a las seis y media de la tarde en Centro Magno, con cascos, coderas, canastillas, banderas con bicis pintadas y las mismas bicicletas, por supuesto. El objetivo; exigir a la administración de la plaza que instale ciclo puertos para que clientes como Micro, puedan realizar sus compras despreocupadamente.

La gente aplaudía, gritaba, echaba porras. Los más de cuarenta ciclistas recibieron el indiscutible apoyo de la clientela de Centro Magno. Pero el movimiento no fue del agrado de la seguridad, ni de algunos de los locatarios. Un joven encargado de una tienda de celulares expresó: “No está chido que metan bicis aquí”.

La discusión

Micro, mediante un altoparlante planteó dos opciones para el personal de seguridad, ante decenas de miradas que se asomaban por los balcones de los tres niveles de la plaza. “Una es que nos vayamos de aquí como llegamos porque no les caímos bien a los de seguridad y la otra es que nos den chance de consumir aquí con nuestras bicicletas adentro para que no nos las roben. Ustedes dicen”.

Fue en ese momento cuando comenzó una discusión entre Micro, el resto de los ciclistas y el personal de seguridad, en especial con Antonio Morales, que preocupado por su trabajo, les pedía a los manifestantes que sacaran sus bicicletas con frases como las siguientes:

“Es que es en serio, saquen las bicis allá afuera, no los estoy corriendo”.
“La manifestación se puede hacer de otra manera, no entrando en una plaza, donde es privado”.
“¡A poco nomás por una bicicleta robada estás haciendo esto!”.
“Los invitamos a que vengan a la plaza, a que consuman, a que se diviertan, pero sanamente”. A lo que Micro respondió: “¿Y venir en bicicleta no es sano?”.


Alrededor de las siete de la tarde arribaron dos policías de la Dirección General de Seguridad Pública de Guadalajara y Maricarmen Almaral, una de las administradoras de la plaza.

Los manifestantes ya se retiraban, pero a las afueras del centro comercial se sumieron en una discusión con los policías y la administradora. Los oficiales alegaban que esa no era la manera de expresar inconformidades a una empresa, que lo correcto era enviar cartas a la administración y Maricarmen Almaral sostenía por su parte que nunca recibió la visita de Micro para tratar de solucionar su problema por una vía menos llamativa que el Flash Mob.

Se van

Al grito de “¡Ciclo puerto, ciclo puerto!” los manifestantes abandonaron la plaza a las siete con diez minutos con dirección al Parque Revolución. “Allí vamos a estar conviviendo un rato”, expresó Micro por el altavoz.

2, 812 pesos fue el consumo total de los ciclistas en la media hora aproximada que estuvieron al interior de la plaza, cifra que sumaron con notas de venta de helados y cafés principalmente.



No hay comentarios:

Publicar un comentario